Sala Infinita

De pie cerca de la entrada de la Sala Phoenix y mirando al cielo, uno descubre un anillo de plástico transparente apenas visible, una especie de "halo", que conecta simbólicamente el espacio aéreo del espectador con el cielo. Este punto de contacto ya insinúa la nueva instalación lumínica del artista, titulada "PHaradise", que explora las nociones del paraíso.

Desde la Sala Phoenix, una escalera conduce a una especie de "puesto de observación" desde el que se puede contemplar todo el tejado del museo y la instalación a gran escala "HMap" prevista para el futuro. Aquí se encuentra un ángel lineal que brilla en la oscuridad. La figura del ángel fue creada por dos jóvenes de París en colaboración con el artista.

Si uno se encuentra solo en este espacio y encuentra cierta paz, puede seguir el haz de luz hasta el cielo y experimentar intensamente las coordenadas astrológicas del lugar. Un fenómeno especial es la ilusión óptica del rayo láser: No importa dónde uno se sitúe, el rayo láser siempre parece estar por encima de la cabeza del espectador.

En el lado estrecho de la abertura del techo hay montado un proyector láser, cuyo fino haz verde transmite simbólicamente la luz del "Agujero H" a la noche, al cielo y al cosmos. El haz luminoso infinito sólo se interrumpe en su trayectoria vertical hacia el espacio cuando encuentra nubes u otros cuerpos materiales alineados horizontalmente. Con este haz de luz concentrado, la Kunsthalle cobra conciencia por la noche como un lugar especialmente energético y central de la ciudad. El centro intelectual y cultural de Mannheim se manifiesta así como un organismo vivo, activo día y noche. La imaginación del espectador -siempre que acepte la complejidad del contenido de la obra- puede vagar por el cosmos hasta Nueva Zelanda y, desde allí, volver a la Kunsthalle, sugiriendo un ciclo sin fin.

Fotos de:
NatHalie Braun Barends
Thomas Henne