Sala Silencio

La Sala del Silencio, situada justo encima del almacén de cuadros, es la primera a la que pueden acceder los visitantes del museo durante el horario de apertura. Precisamente en el centro de la sala se encuentra el "Agujero en H" perforado en el suelo. Este agujero vertical en el suelo tiene un diámetro de 20 cm. A medida que uno se acerca al centro, el suelo se vuelve blando y desigual, aumentando la conciencia del espectador sobre esta zona espacial y permitiéndole sentir más intensamente la presencia de la obra.

Si uno intenta asomarse a la Sala del Tesoro a través del agujero en el suelo de la Sala del Silencio, el símbolo del "Mapa H" colocado en la Sala del Tesoro brilla con un fulgor especial, resaltando el centro energético de la obra y del museo.

Una pileta circular de acrílico transparente, instalada en el suelo ligeramente elevado justo encima del "Agujero H", llama la atención sobre un contenido específico de la obra en la Sala del Silencio. El suelo de la pileta está cubierto de agua, que se pone suavemente en movimiento al acercarse el visitante y caer rítmicamente una gota de agua. En el estanque reposa una "Rosa de Jericó", símbolo del renacimiento y la eternidad de la vida.

El agua proyecta reflejos de la figura de luz en el techo. Este techo consiste en una especie de cúpula de luz que contiene una figura en forma de espiral. Si el visitante se sitúa casi en el centro, bajo la abertura, y empieza a hablar, oye su propia voz con mayor intensidad. La cúpula está flanqueada a ambos lados por tubos de neón iluminados con luz negra, lo que sensibiliza aún más al visitante que se acerca a la situación lumínica específica de este espacio.

Gotas de agua gotean en la pileta desde el techo del StilleRaum a ritmos irregulares. Los visitantes que se acercan al centro de la instalación y observan la obra se ven sorprendidos de vez en cuando por gotas que caen en el estanque o, en ocasiones, sobre sus cabezas, y son conducidos tras la pista del origen del suceso, buscando una explicación a algo que en realidad no debería estar ahí.

En el techo de la sala, junto al "HHole", hay instalada una cámara de vídeo en miniatura que graba en tiempo real a los visitantes que la contemplan. Las imágenes captadas aquí se transmiten a un monitor de vídeo situado junto a otros monitores en el nivel de exposición superior.

En el suelo del StilleRaum, en las inmediaciones del "HHole", varias huellas marcan diversas ubicaciones especiales de la obra. Si el espectador se sitúa sobre o cerca de las huellas y dirige su mirada hacia el techo y a través del agujero, descubrirá varias imágenes de vídeo en el espacio superior de la exposición, dependiendo de su ubicación, y -quizás por casualidad- el rostro de otro visitante.

Fotos de:
NatHalie Braun Barends
Thomas Henne